Durante muchos días he padecido la más terrible y perturbadora de las exploraciones , por lo que he decido dirigirme con mucha seriedad a ustedes, sin escabullirme en vericuetos gramaticales inútiles, ni mucho menos privar el ansioso deseo de expresarme con ardiente sinceridad, ahora podría escribirle a Bolívar, Miranda, Bonaparte, Cortés, o a Alejandro incluso, a todos ellos por sus hazañas históricas, a Galileo, Pascal, Newton, Einstein , por su obstinación científica, a Poe, Conrad, Borges, Cervantes, a mi hermano del alma Gabriel, y pare usted de contar, a todos por simplemente haber creado, inventado mundos fascinantes que terminaron por convertirlos en literatura( a ti también me gustaría escribirte), a Freeman, Anthony, Jack, Forest, Hans, Smith, Denzel, Moore, Foster , Connely, por lo magistral de sus actuaciones, a un siete machos y un vagabundo geniales y conmovedores, a un Pedro sorprendido y un Juanito despiadado, a Chus y su cuerda de locos, a The Beatles y su she loves you yea, yea, yea, por hacer magia de acordes y melodías fantásticas, a Edmund y sus irresistibles impulsos, a Jeffrey y su insatisfacción, a Wayne y sus pestes de payaso serial, a Albert y sus ideales licántropos, a Peter y su pasión por los fluidos, a Bart, al Chavo, Goku, Trini, Oliver, Hanamishi y Rukawa por ser parte indisoluble de mi infancia, a ti flaquita pero tú mereces más que paginas , a mama, papa, manita, a usted con su auténtico: ¡Viva que es bastante!. A ustedes les tengo pensado mi reserva de oro, mis mejores líneas, permítanme informales que son el motivo de la presente. Asombroso es darse cuenta de las incontables direcciones posibles a las que se pueden enviar tus sentimientos, complejo es elegir palabras para dibujarlos, yo he optado por escribirle a estos centímetros cúbicos mojados e inmortales, anhelo mucho su presencia aquí, conmigo. Fui al oftalmólogo para
enterarme de lo que me sucedía, por si era un problema físico, no me recomendó lentes y sólo me dijo que tenía los conductos intactos y sanos y que la carnosidad era urgente operarla porque y que se estaba desplazando hacia la iris, pero en lo referente a lo que yo buscaba no mencionó el más mínimo detalle, ustedes nada que aparecían. Las he buscado en muchas partes, en bruscos presagios consumados, en partidas preconcebidas y aceptadas, en engaños mordientes y dolorosos, en imprecaciones al pudor, en recónditos rincones de mi casa, y no puedo creer que todo esfuerzo aplicado para encontrarlas sea inútil. He observado mejillas empapadas con un odio inconcebible, escuchado rumores musicales, melancólicos con rencor mordaz, corrompido, sin poder hacer nada. No quiero que se les ocurra que soy un desalmado, un insolente, a veces se me hace insoportable esta insensibilidad; les confieso que los únicos responsables de mis más crueles tormentos son mis juicios, esa inclaudicable costumbre de someter todo a la retórica racional, que en situaciones como esta puede resultar la multiplicación de todos los saberes por cero. Desde lo más intimo de mi ser les hago una petición, un ruego prominente , perentorio: deseo que sus más nobles sentimientos procuren recordarles mi dirección, ustedes la conocen mejor que yo , realmente las necesito, se me hacen lóbregos y opacos los días, la noches me saben a mierda, en ocasiones ni si quiera tienen sabor, extraño mis explosiones sin sentido, mis caprichos pueriles insatisfechos, mis raspones, y mis visitas a los ambulatorios, mis conflictos paternos terminados en trágicos dramas, una ambición truncada, un corazón roto… con mucho que decir me despido para evitarles contratiempos, les aclaro que no coloqué un anuncio en el periódico, por no parecerme conveniente, además que a la crisis financiera se le antojó visitar sin previo aviso mis desvencijados bolsillos .

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